20 julio 2009

Las Alas de la Esfinge

Las alas de la esfinge
Le ali della sfinge
Andrea Camilleri
Salamandra 2.009 (Sellerio Editore, Palermo, 2.006)
218 pags

Después de lo acaecido en Ardores de agosto, la relación entre Montalbano y Livia ha dado un giro tan pronunciado que Salvo se encuentra sumido en un mar de dudas, presa de un profundo desasosiego que el paso del tiempo no parece sino agravar.
En tal estado de ánimo se encuentra el comisario cuando una llamada de Catarella lo obliga a zambullirse en la investigación de un crimen. Ha aparecido el cadáver desnudo de una joven, y la única pista sobre su identidad es un tatuaje en la espalda que representa una pequeña esfinge, una mariposa nocturna. Cuando la imagen se difunde por televisión, Montalbano y sus ayudantes irán tirando de un hilo que los conducirá hasta La Buena Voluntad, una asociación benéfica respaldada por importantes personajes cuya aparente misión es redimir a chicas de la calle y guiarlas por el buen camino. Sin embargo, al comisario más famoso de Italia las buenas intenciones de la dichosa asociación enseguida le huelen a chamusquina, cosa que irremediablemente lo mete en un buen lío cuando su jefe le recrimina investigar a personalidades intachables, pero el olfato de Montalbano puede mas que la prudencia de sus superiores, lo que lo llevará a vérselas con nuevas y crueles manifestaciones del crimen organizado.
Con mano maestra, Andrea Camilleri sigue dibujando con trazo fino los desvelos de su famoso personaje, en pleno debate amoroso y existencial. Sus teatrales excesos y geniales estrategias para sonsacar información forman parte de su persona tanto como su sabiduría de zorro viejo, su sentido del humor o su golosa sensualidad.

Bueno, por fín otra novela del Comiario Montalbano, y no del bobalicón lloroso que protagonizó la novela anterior. Ahora un plato de salmonetes es un plato de salmonetes, y si hay que poner en su lugar a Catarella o a Lettes, se les pone en su lugar. La trama parte de un asesinato, en el que poco vamos a saber de la víctima, junto a un cúmulo de circunstancias, que engloban a la prostitución, la corrupción política y la mafia.