20 mayo 2006

El jardín de las sombras


El Jardin de las Sombras
Ian Rankin
(The Hanging Garden)
RBA Libros
350 pags,
1.998 (España 2.001)

Seguimos con la relectura de las novelas del Inspector Rebus. En este caso, es designado para investigar a un posible criminal de guerra nazi, principalmente según cree para quitarlo de enmedio. Tendrá la ayuda de Bobby Hogan, y el agente de Londres Abernethy parece que está entorpeciendo el caso para ocultar la posible intervención del Vaticano y del Gobierno Inglés para ocultar criminales de guerra.

Pero el asunto que de verdad interesa a Rebus es la guerra de bandas entre Cafferty y Tommy Telford, este último está apoyado por Jake Tarawicz, y parece que la Yakuza japonesa está observando atentamente esta contienda. El caso pertenece a los agentes Claverhouse, Orminston y Siobhan Clarke, pero Rebus convence al subdirector Farmer Watson para hacer de enlace y a su amigo Jack Morton para que haga de topo en la organización de Telford.

Para terminar de enredar la madeja, la hija de Rebus, Samantha (Sammy) es atropellada por un conductor que se dá a la fuga. Rebus creyendo que el agente encargado del caso, Bill Pryce no resolverá el caso, pacta con Morris Gerald Cafferty y su lugarteniente el Comadreja, la entrega del responsable del accidente de su hija.
Aunque por orden cronológico posterior a Black & Blue, no tiene la fuerza de esta última, le falta el alcohol a raudales, en un Rebus en el dique seco y acudiendo a Alcoholicos Anónimos.
Elementos de la novela anterior se vuelven a repetir. Nuevamente Rebus, el hombre de paja, le promete a Cafferty la cabeza de su contrario a cambio de algo. Nuevamente mientras el caso asignado a Rebus es uno, su mayor interés está en el otro. Realmente a Rebus lo que le interesa es la guerra de bandas y no la captura de criminales de guerras lejanas en el tiempo, le interesan mas las guerras recientes.
Tambien conocemos aquí alguna de las vivencias de Rebus en el Ulster, como parte de la patrulla mandada por "El Máquina", que le recordará tanto a la tragedia desarrollada en la Segunda Guerra Mundial, como a las de los refugiados con los que comercia Tarawicz (Ojos de Rosa).

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